lunes, 25 de abril de 2011

Bourdieu: Los usos sociales de la ciencia

Resalto en primer lugar este párrafo del autor, ya que considero sintetiza la “verdad” de la ciencia de forma simple: “La ciencia no tiene nunca otro fundamento más que la creencia colectiva en sus fundamentos, que produce y supone el funcionamiento mismo del campo científico” (43)

Empieza Bourdieu planteando que la producción científica es uno de los campo de producción simbólica que como otros campos posee una estructura y una forma de funcionar en acuerdo a intereses particulares.

En este sentido hay relaciones de poder, estrategias, intereses y ganancias que determinan lo que es considerado de valor científico y lo que no.

La doxa y su retórica define lo que está admitido por el solo hecho de su pertenencia al campo, creándose un circulo cerrado y vicioso donde se suelen crear seudo revoluciones que pretenden dar una imagen de progreso pero que en el fondo no son más que refritos que no cuestionan el esquema mismo, viciado, del campo.

Nos dice Bourdieu, que la ciencia oficial excluye como “… absurda o impensable cualquier tentativa por tomar una posición imprevista.” Todo esto en el fondo no son ni más ni menos, como lo indica, que estrategias ideológicas disfrazadas de toma de posición epistemológica a defender, dentro de un discurso “netamente científico”, pero que como lo señala reiteradamente este autor, esta lejos de serlo, ya que se da dentro de una estructura social mayor con grupos de poder e interese particulares, donde la ciencia es otra más de sus herramientas.

La eficacia simbólica de esta doxa reposa, no dice el autor, en el desconocimiento de su lógica y de sus efectos, donde tanto los científicos como los simples mortales se ven atrapados. Lo que nos remite al concepto de desideologización de Pablo Freire y la actitud critica de Martín-Baró.

Es así como la codiciada autoridad científica, el reconocimiento de los otros del valor del trabajo realizado, es parte del capital a acumular, el cual una vez adquirido le confiere a su portador algo así como un aura, que le facilitará el reconocimiento de futuros descubrimientos, así como el poder de denegar o favorecer el reconocimiento de este galardón a otros. Este poder adquirido puede tener un efecto enceguecedor que limita la actitud critica que todo científico debería tener.

Este último punto considero que es uno de los más delicados de lo que este autor desarrolla, puesto que, como se ha dicho, esta autoridad de la ciencia no se da en vacío y por lo general esta del lado y en función de otras estructuras de poder de la sociedad, donde el capital científico puede ser utilizado por otras instituciones cumpliendo así una función ideológica para avalar y fortalecer formas de poder injustas y excluyentes.

En el caso de la psicología esto fue directamente criticado por Martín-Baró. La psicología de la liberación es un esfuerzo por hacer que el discurso científico este del lado de los pobres, asumiendo sus problemas como importantes, ya que esta es otra de las formas como la ciencia oficial asegura el poder del estatus quo: designando cuáles son problemas relevantes y cuáles no.

Martín-Baró también señaló la importancia de cambiar este estado de cosas desde los centros mismos de formación profesional. ya que, como Bourdieu señala, esta ficción social de la verdad científica que, socialmente no tiene nada de ficticio por su eficacia simbólica, se logra perpetuar a través de las instituciones de enseñanza, donde se consolidan todas las prácticas que posibilitaran la adquisición de la autoridad científica, así como a través de las llamadas revistas científicas y demás medios de difusión masiva, que la consagran e inculcan sistemáticamente.

En relación con esto último es importante resaltar lo que nos indica Bourdieu sobre como el sistema absorbe los sujetos más brillantes, asegurándose así el control y manejo de un capital importante, por un lado, y por otro, al mantener velada esta lógica interna del campo, en el caso de las ciencias sociales, lo que ha operado es lo que Bourdieu denomina reconocimiento extorsivo, ya que al situarla en el escalafón inferior dentro de las ciencias, alcanzar el reconocimiento implica doblegarse ante esta lógica, sin cuestionarla, pasando a formar parte del engranaje autojustificador, no sólo de discurso científico, sino del sistema de poder establecido. E s por esto que el autor dice que las revoluciones contra el orden científico establecido son necesariamente revoluciones contra el orden establecido.

2 comentarios:

  1. Me llama la atención la relación que puede encontrarse (guardando las distancias) entre este texto de Bordieu, la visión de Martín-Baró y el construccionismo de Ibañez. En los tres lo común es primero, un cuestionamiento desde adentro de lo que puede considerarse "ciencia", más exactamente "ciencia social". No se trata de una crítica a algún enfoque solamente o a la visión de algún autor sobre x o y aspecto,para luego proponer su propia perspectiva. Por el contrario, se trata de una crítica que cuestiona la misma ciencia o teoría como tal, evidenciando que ella misma es una construcción social. En segundo lugar, en los tres se destaca que la idea de que la ciencia asume presupuestos y postulados desde algún lugar, desde intereses determinados, desde cierta posición social o desde ciertos imaginarios (basados en ideologías) sobre la realidad social, casi siempre ignorando la dimensión de historicidad. Finalmente, me parece que en los tres, pero más explícitamente en Ibañez, subyace la idea de que los saberes científicos necesitan ser revisados en términos del lugar desde el que son propuestos, qué dinámicas pueden estar perpetuando y qué situaciones ayudan a invisibilizar, dado que de lo contrario se asume que lo que es construcción social que responde a un contexto histórico, se considera una verdad monolítica, con consecuencias desastrosas. Como lo señala Ibañez, para la psicología esto es especialmente relevante, y destaca el autoritarismo con el que se puede conducir, al no poderse cuestionar (como "ciencia" y "saber especializado") y al dictaminar lo que debe ser y la forma en que debe ser.

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  2. Comparto la critica de Martín-Baró. Creo que asi como buscamos cambiar el discurso cientifico, y el lado en el que está, tambien es fundamental cambiar el discurso como tal... así que con respecto a los "pobres" yo me pregunto pobres de que, pobres según quien? Pienso que estas palabras también perpetuan el poder hegemónico. No sé cual es la palabra correcta o término adecuado pero para eso también estamos aca. Saludos!

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