miércoles, 31 de agosto de 2011
PRIMEIRO COLÓQUIO INTERNACIONAL MICHEL FOUCAULT: A JUDICIALIZAÇÃO DA VIDA
MICHEL FOUCAULT: A JUDICIALIZAÇÃO DA VIDA
Rio de Janeiro, 5, 6 e 7 de outubro de 2011
Programação Completa do evento
5/10/2011
13:30 – MESA DE ABERTURA
14:00 – 16:30
JEAN FRANÇOIS BERT (Instituto Michel Foucault/FRANÇA). Sécurité, dangerosité, biopolitique : trois versants d'une nouvelle pratique de pouvoir sur les individus
CÉSAR CANDIOTTO (PUC-PR). O governo da desordem e seus novos
Dispositivos nas sociedades securitárias.
KÁTIA AGUIAR (UFF). Práticas de formação e a produção de políticas de existência
17:00 - 19:30
ESTELA SCHEINVAR (UERJ, UFF). Conselho tutelar e escola: a potência da lógica penal no fazer cotidiano
VERA MALAGUTI BATISTA (UERJ). Judicialização da vida e o estado de polícia
LUIS FUGANTI (Escola Nômade). A judicialização como forma da governamentalidade contemporânea: confiscar, controlar, capitalizar e gerir as forças intensivas do homem
6/10/2011
13:30 – 16:30
HELIANA CONDE (UERJ). Michel Foucault na imprensa brasileira durante a ditadura militar - Os “cães de guarda”, os “nanicos” e o jornalista radical
FLÁVIA LEMOS (UFPA). Práticas de governo das crianças e dos adolescentes propostas pelo UNICEF e pela UNESCO: inquietações a partir das ferramentas analíticas legadas por Michel Foucault
ESTHER ARANTES (UERJ, PUC-RJ). Entre a delinquência e o risco. Anotações sobre a infância no contemporâneo.
SALETE OLIVEIRA (PUC-SP). Política e novos investimentos na formação de crianças e jovens resilientes
17:00 – 19:30
ACÁCIO AUGUSTO (PUC-SP). Juridicialização da vida e sobrevida
VERA PORTOCARRERO (UERJ). Anormalidade, doença mental e medicalização da loucura
GUILHERME CASTELO BRANCO (UFRJ). Biopolítica e Seguridade Social
07/10/2011
13:30 – 16:30
LÍLIA LOBO (UFF). O pensamento de Michel Foucault e a pesquisa em Psicologia Social
MARISA LOPES DA ROCHA (UERJ) e ANA L. C. HECKERT (UFES). A maquinaria escolar e os processos de regulamentação da vida: embates e aprisionamentos
ROSIMERI DIAS (UERJ). A produção da vida nos territórios escolares: entre universidade e escola básica
17:00 – 19:30
MARIA LÍVIA DO NASCIMENTO (UFF). Abrigo, pobreza e negligência: percursos de judicialização
EDSON PASSETTI (PUC-SP). Governamentalidade, crianças e violências.
GRACIELA LECHUGA (UAM-X/MÉXICO). Agamben “comentarista” de Foucault
sábado, 20 de agosto de 2011
CONTINUAMOS
LAS DISCUSIONES DE LA OTRA ORILLA.....AYER POR LA TARDE CONTINUAMOS LA CONVERSACION ACERCA DE FOUCAULT Y FEINMANN....ANIMADA, COMO HA SIDO LA TONICA.......CONTINUAMOS EL VIERNES 22 DE SETIEMBRE POR LA TARDE, DISCUTIENDO APORTES DE JUDITH BUTLER.............................
miércoles, 20 de julio de 2011
¿Por qué no demandarle (amor) a Foucault ?
sábado, 25 de junio de 2011
La Discusión crítica sobre Michel Foucault.
Me complace, además, que hayamos hecho esta convocatoria abierta, en el marco de nuestra deliberaciones, y que contemos, también, con el valioso e ilustrativo insumo de Juan Pablo Feinmann, procesando la lectura de parte de su libro La Filosofía y el barro de la historia, que fue producto de unas célebres y concurridas conferencias realizadas en el año 2004 en Buenos Aires. Feinamnn, de clara influencia sartreana, está interesado, no, eso no tiene la suficiente fuerza, está empeñado, en su libro, en descifrar las consideraciones filosóficas acerca del ser humano que se rebela contra estructuras de injusticia y de dominación. No podía, en esa perspectiva, dejar de ocupar un mayor número de páginas Foucault que cualquier otro autor considerado, con una visión de Feinmann que podemos constatar crítica, a veces de forma muy punzante, pero con visible respeto hacia un autor como Foucault, que se las trae. A mí me resulta atractivo, y refrescante, la manera en que Feinmann ubica discusiones en, digamos, el “mundillo” de los filósofos y las filosofías, sin obviar opciones personales de vida y osadías como salir a festejar, Foucault, entre conferencias, en Brasil, ataviado a la Carmen Miranda. Destaco, también,, su desenfadada, y muy situada, perspectiva tercermundista y argentina, y la manera en que trae a colación elementos de la cinematografía, la cultura popular y la política.
No podíamos esperar otra cosa, la verdad, de un filósofo prolijo, analista político constante e inclaudicable, y, además, autor de novelas (una sobre Heidegger, precisamente, para que aprecien como le persigue el tema) , además de guionista de cine. En Página 12, insigne diario progresista argentino, se pueden encontrar con frecuencia sus aportes. Yo leí en los últimos meses un interesantísimo análisis del Peronismo, esa especie de obsesión (obstinación, dice con mayor exactitud un Feinmannque abe medir sus palabras) argentina, parte inevitable y a veces innombrable de la filosofía política de dicho país. No falta, en el análisis, la autocritica: “uno milita en la juventud peronista, va al aeropuerto a recibir a Perón, y pasa explicándose toda la vida” dice, palabra más, palabra menos, Feinmann, en su esclarecedor libro.
Como una especie de acentuación argentina, estuve en estos días ojeando un libro de esos que tengo guardados por ahí como lectura segura pero futura, una obra colectiva extraordinaria. Titulada “Nosotras: presas políticas” publicada por La Editorial Nuestra América. Precisamente, a propósito de la discusión de Feinmann, lo primero que encontramos en la contratapa de dicha publicación es lo siguiente:
“Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos nosotros de lo que han hecho de nosotros “
Las palabras, valiosas para nuestra discusión, son de Jean Paul Sartre.
Los ejes de la discusión de Feinmann, que valoraremos en conjunto vis a vis diversos elementos de la obra de Foucault son, a mi juicio, lo siguientes:
1-Un Surgimiento de Foucault, como figura en la galaxia filosófica de mediado de los años sesenta, declarando espectacularmente, basándose en Heidegger y Nietzche, que el “hombre ha muerto”, en un escenario, nos dice Feinmann, de fuga, de huida del marxismo como horizonte, y en contraposición activa, enérgica y confrontativa con la estrella filosófica del firmamento francés de la postguerra, Jean Paul Sartre. Lo que irrita a Feinmann, sin duda, es como la filosofía y el pensamiento francés, para lograr esta fuga, recurre a Heidegger, que, como se sabe, no solo fue rector de universidad, nazi con insignias, sino que nunca explico, o se desdijo de sus claras simpatías nazifacistas. No han faltado quienes lo han explicado o de alguna manera eximido de tener que explicare (Hannah Arendt, incluso) pero los hechos son tozudos y recuerdan la forma leve en que son obviadas, también, las simpatías e involucramiento de un C.G. Jung con el nazismo, aunque el caso de Heidegger reviste mucho mayor importancia. Más de una vez lo dirá Feinmann: no solo se corre a los brazos del “loco de Turín”, Nietzsche, con un desprecio de la masas, del socialismo, de la compasión, de los derechos humanos, con su canto a la “bestia rubia” y a la rapiña, sino que se termina haciéndole la corte a un filósofo nazi ( si, ya lo sé, Heidegger es mucho más que eso, pero también es eso, y ahí parece haber un mundo de problemas). El ataque a Sartre, quien es más vulnerable precisamente por su seriedad, soberbia y, quizás, distancia (no dejo de pensar en el contraste que dibuja Feinmann entre un Foucault dispuesto a la joda, a disfrazarse para festejar, y la a imagen de Sartre y Simone de Beauvoir serios, desfasados, vestidos de mandarines en una visita a China), pasa, además, y no solo en Foucault, por una lectura simplista y distorsionada de la obra sartreana.
2- Un segundo aspecto de la mirada de Feinmann que quisiera resaltar, en un examen de los alcances de la obra de Foucault, es la intencionalidad de desarrollar una perspectiva situada, precisamente desde el maravilloso y también mucha veces tenebroso mundo de una América Latina fracturada, desgarrada, y también torturada y humillada. Es decir, la discusión filosófica en un país como Argentina, por ejemplo, a menos de que se quisiera congraciar con poderes terribles o que quisiera esconder se tras elaboraciones crípticas, tenía que lidiar con procesos dictatoriales, desapariciones, guerras, triples A, integrismo católico-militar, etc. En esa perspectiva, escribe Feinmann, hay que tener cuidado con aquello de “matar al hombre” cuando, efectivamente, se estaba matando de la manera más literal, y bestial, a muchos hombres, y mujeres. ¿Se trata de eliminar el sujeto, cuando este, en su forma occidental moderna, no se ha terminado de constituir?. ¿De qué se está hablando, entonces? Resuenan las palabras de Feinmann: para que funcione la sociedad disciplinaria tiene que tratarse de una sociedad organizada. Es una especie de prerrequisito. La pregunta, entonces, es clara, y es a mi juicio válida: ¿Qué relevancia tienen elaboraciones, corrientes europeas y europeizantes vistas desde latitudes y contextos como los nuestros?
Es un asunto, me parece, que se aplica sobre todo al “primer Foucault”, el que irrumpe esgrimiendo espadas contra Sartre, y todo lo que se le parezca.
3- Pero el asunto más importante, al menos teóricamente, tiene que ver con el sujeto, o más bien, la ausencia del sujeto en Foucault. Esto es lo que hace más atractiva para Feinmann la última etapa, digamos, Foucaultiana, la que nos retrata la lectura brasileira que hemos incluido sobre la ética, las estrategias de cuido de sí.
“La mercancía no va por si misma al mercado”: es una frase que retoman tanto Franz Hinkelammert como Feinmann, cuando se refieren a Marx. Por otro lado, Feinmann retomará, más de una vez, aquello de que las “estructuras no salen a la calle”. Hará falta en la ecuación ese sujeto “que hace algo con lo que han hecho de el los otros”, como las presas políticas del libro mencionado al inicio. En el mapa de de fuerzas y estrategias, de poderes y resistencias, de poderes y contrapoderes, el asunto sería donde se afirma dicho sujeto, y porque, donde y como aparece el “grito del sujeto”, de ese sujeto que desborda estructuras de dominio e instituciones opresivas, en praxis liberadoras. “De la formula donde hay poder hay resistencia al poder Foucault explica el poder. De la Resistencia, poco o nada” escribe Feinmann, 590-591. Se lamenta, además, de que el último Foucault, de la ética, del poder que existe solo si hay resistencia, no pudiera seguir desarrollando su obra. Destaca así el Foucault de alguna manera desbordado (y además criticado desde varias direcciones), con acontecimientos históricos de masas como los del Irán revolucionario de 1979. Critica Feinmann que Foucault, sobre todo en su segunda etapa, dibuja estrategias y contra estrategias, dominación y resistencia, pero sin sujetos rebeldes. Es, para él, el punto clave a discutir, al tratar la filosofía, el pensar, aquel que se las ve con el lodo y el barro, y la sangre, de la historia.
lunes, 20 de junio de 2011
Heidegger
sábado, 4 de junio de 2011
PARA LA SESION DEL 25 SOBRE FOUCAULT
jueves, 2 de junio de 2011
Panoramas contextuales y mucho trabajo por hacer desde la “otra orilla”
Panoramas contextuales y mucho trabajo por hacer desde la “otra orilla”
Aileen Vargas Villalobos
Antes de asistir a la segunda sesión (mayo) y mientras leía los textos asignados venían a mi mente los comentarios del encuentro anterior de que lo que se hace desde la psicología no solo debe ser conducido por múltiples cuestionamientos que lleven a la reflexión constante de lo que se hace desde ¿qué me mueve a hacer lo que estoy haciendo? ¿Cuál es la finalidad que creo que conllevaría lo que hago?, ¿Hacia dónde dirijo lo que hago?, ¿Quién dice que lo que se está haciendo es beneficioso? o ¿Para quién creo que lo es?, ¿Por cuánto tiempo?, ¿Cómo?... Variados escenarios contextuales son los que se pintan en mi mente cuando recuerdo los aportes hechos en esa sesión en donde temas como la ética y el compromiso formaron parte de las preocupaciones expresadas por los y las participantes al hilar en cuestiones como el cientificismo y los Paradigmas ético morales en la psicología que se acuerpaban bajo el tema propuesto para estas dos primeros encuentros: “Pensar un mundo nuevo/pensar de nuevo el mundo: psicología y pensamiento crítico” temas como el
Tal y como lo decía Erick Salas en su comentario para la primera sesión: “desde la otra orilla debemos ser capaces de ver más allá de ésta nuestra orilla, y no concebirla como un pedazo de tierra exento de las trampas propias de la literalidad acrítica (incapacidad de análisis)”… Precisamente es esa inquietud, esa búsqueda e incomodidad constante la que debe llevarnos a reconocer que sobre todo los que tenemos pretensiones de observar y actuar desde “otra orilla” estamos llamados a considerar múltiples aristas en nuestras reflexiones. Este ejercicio no debe constituirse como simple separación (esa- la otra orilla) y debe pasar, también, por una revisión de los discursos y tendencias que han inspirado los abordajes con pretensiones de ser diferentes a las que se han perfilado en los últimos años.
¿Dónde nos movemos?
La duda de lo preconstruido debe estar presente con el fin de procurar nuevos abordajes y espacios de criticidad con respecto a los procesos. Como ejemplo menciono el documental Psiquiatría: industria de la muerte que constituye una tajante crítica a los mecanismos iniciados “en nombre de la ciencia” en la búsqueda de desarrollar comprensiones de las “enfermedades mentales” o los múltiples ejemplos de cómo las guerras mundiales se constituyeron en espacios para “conocer” al ser humano: mental, anatómica y fisiológicamente al implementar mecanismos de tortura o dolor. Con estas bases de “desarrollo científico” nos incorporamos a también a contextos donde impera el discurso médico: Una compañera mencionaba la persistencia de la legitimidad del discurso médico en temas como la neurociencia, lo imperante de los abordajes biológicos en temas como la fibromialgia, o a nivel más general, nos encontramos ante una supremacía especial de lo económico ante la injerencia de los organismos financieros no solo en cuanto al perfilamiento de países sino en las discusiones de fallos de modelos capitalistas y nuevas formas de globalización como las que Dagmar incorporó en su comentario.
Al final del texto “La madre vaca” Marvin Harris a abogar no por la preocupación que conlleva para los economistas de occidente poder realizar cambios en modos de producción de la India (al dejar de lado el tabú que impide el sacrificio de vacas) sino en intentar posicionarse desde otras perspectivas para comprender y desde ahí actuar, tomando en cuenta al otro (no visto como simple antípoda sino como complementario en el conocer y conocerse). Debemos pasar de un cúmulo de conocimientos y abordajes teóricos de “lo que es” a lo que implica llegar a impactar mediante la práctica.
Contradicciones, “avances” científicos que no toman en cuenta el dolor humano, legitimidad e imposición de discursos, resguardo político, estrategias militares, fragmentación, individualización son parte del panorama en que nos movemos. Esta visión retrospectiva debe acompañarse de lo prospectivo por lo que cabe preguntarse ¿cómo lo que hacemos y hemos hecho impacta e impactará a los demás? Nos encontramos, así ante dilemas éticos, epistemológicos, filosóficos, económicos.
Observarse y actuar
Por otra parte, con el riesgo también de caer en “ingenuidades peligrosas” se hace necesario trascender lo puramente “acumulativo” en la producción del conocimiento para que la disciplina llegue a convertirse en una disciplina crítica, autocrítica y constantemente reflexiva. Por ello, hasta ahora se ha puesto en evidencia que lo que uno de los múltiples aspectos que nos convocan son el interés por la reflexión continua que desemboque en nuevos horizontes ante las transformaciones contextuales. Nuestra labor debería constituirse en un observarse a sí mismo observando pero sobre todo debe complementarse con un observando a si mismo actuando en un espacio convulso y muchas veces de actuación compleja.
sábado, 28 de mayo de 2011
Ernesto Sábato, Antes del fin.
Impresiónes personales
Mis impresiones, observaciones y cuestionamientos son poco teóricos y más vivenciales:
El rol de gran parte de los y las académicas ha sido desde afuera, señalando e indicando a diestra y siniestra. Nos encontramos entonces con un sinnúmero de textos escritos por y para los intelectuales. En estos se plantea el cómo, por qué y dónde del pensamiento crítico. Poco falta para que nos den un manual con pasos a seguir. Aunque no menosprecio el valor de la teoría y el peso que ejerce sobre la praxis, en lo personal, creo que es esa misma teoría la que deberíamos cuestionar desde una crítica constructiva y autoreflexiva. ¿A que se debe que la mayoría de estos teóricos (con las excepciones obvias) sean no sólo europeos o norteamericanos sino también hombres? ¿No responde esto a un poder hegemónico que vulnerabiliza y en los peores casos invisibiliza? De nuevo, una parte más del proceso histórico dentro del cual debemos actuar no solo como espectadores sino como participes.
La palabra revolución se acogió para señalar cambios histórico-sociales que suelen ser abruptos y radicales. Hoy, a finales de mayo del 2011, esa palabra me suena a cliché (hasta luce si le ponemos la cara del Che). ¿Cómo todo cliché ha perdido también su fuerza, su poder? Una revolución es también un fenómeno físico, donde un cuerpo hace una trayectoria CERRADA alrededor de otro cuerpo o eje FIJO, es decir vuelve al mismo punto. Este ejemplo me hace sentir o pensar (ojala críticamente) que quizás es en eso precisamente donde hemos fallado históricamente… haciendo revoluciones y revoluciones en torno a los mismos principios e ideales. Ideales que entorpecen nuestra marcha. ¿Hacia donde? Hacia el cambio real, tangible, justo y solidario.
E. Galeano cita, textualmente, graffitis que ha visto en ciudades latinoamericanas:
- “¡Proletarios de todos los países, uníos! (Último aviso)”
- “¡Basta de hechos! ¡Queremos promesas!”
Uno que pude ver en Quito, como respuesta a la revolución ciudadana Correista decía: “¡La ROBOLUCION ciudadana está en marcha!
Esas son, entre muchas otras, iniciativas críticas que aplaudo: públicas, inmediatas, directas, expresivas. Ese graffitero, ¿será víctima o victimario?
Dagmar menciona que en efecto, estamos tan alejado@s que nos atrevemos a decir quiénes son víctimas y por qué. A mi tampoco me gusta la palabra víctima porque me recuerda que soy, en mayor o menor medida, victimaria. Entonces, ¿Qué hago con mi título sabiendo que tuve acceso a educación “superior” (de qué, de quienes) porque en el sistema hay quienes nunca la tendrán? Aún no lo se, quizás se vincule con lo postulado por Hinkelammert (alemán, hombre, pensador crítico). Espero que se vincule aún más con mi cotidianeidad, mis idas y venidas a la feria, mi trabajo, mis relaciones humanas.
Concuerdo con Erick que habla del arte de la perspicacia. Claro, seamos creativ@s, innovador@s (especialmente en nuestra área); desestructuremos. Es cierto: Lo no dicho no existe, y el frío no está en las cobijas.
Comuna crítica...
Comuna crítica…
Las lecturas que hemos hecho terminan dejándome la sensación de que hay siempre alguien que sabe más y que me recuerda al ojo que todo lo ve del dólar gringo. Siempre desde fuera, sobre todo desde los ámbitos científicos y académicos se discute cómo se hace el cambio para la transformación (¿revolución?). Hay una lectura a posteriori de lo que sale mal y una lectura incompleta de lo que sale medio bien. Pero siempre se recurre a citas del pensador, filósofo, científico que se acomode al discurso que conviene (a quién en ese momento se le ocurre señalar) para buscar caminos para el cambio. Pero siempre es desde fuera, se habla no se escucha. Y aquí entra la víctima. ¿Cómo sabemos desde fuera, desde nuestro entono, confortable y seguro, ¿qué siente la víctima? Estamos tan lejos de esa realidad que nos atrevemos a decir quiénes son víctimas y porqué. Ejemplo clásico: eliminar los tugurios y desplazarlos a espacios donde pierden su realidad y su cohesión social. Desde fuera decidimos que lo que necesitan es una casa, a nuestro gusto, dispuesta en cuadrantes, donde circularán vehículos. ¿Se les pregunta alguna vez qué quieren, qué entorno, que relaciones tienen con los vecinos, como conviven? No, ni siquiera se les pregunta. Pero lo peor es que llegamos a la comuna crítica dispuestos a abrir un espacio para los discursos pero somos siempre los de afuera los que llegamos. ¿Por qué será que la víctima no busca espacios, no busca discusiones, no busca intersubjetividad?
Por esta misma razón, porque somos los que accedemos, los que “entendemos, comprendemos” que no nos gusta la palabra víctima; nos recuerda que nosotros somos los victimarios. ¿Y si sólo nos mueve sentirnos un poco mejor, hablando mucho y haciendo poco y además lo indebido? ¿Por qué no salimos a escuchar, a preguntar sin preconceptos?
En cuanto al Consenso de Washington, Dominique Strauss-Kahn en su discurso del 4 de abril del 2011, dice que éste no funcionó pero lo importante es lo siguiente:
El reto que afrontamos en la actualidad no es nuevo. Ya en 1933, John Maynard Keynes, uno de los fundadores del FMI, escribió: “El capitalismo internacional, decadente pero individualista, en cuyas manos nos encontramos después de la guerra, no es un éxito. No es inteligente, no es hermoso, no es justo, no es virtuoso y no entrega los artículos. En pocas palabras, nos disgusta y comenzamos a despreciarlo. Pero cuando nos preguntamos qué pondremos en su lugar, nos encontramos extremadamente perplejos”.*
Hoy en día, se nos plantean retos asombrosamente parecidos. Estamos reconstruyendo tras circunstancias asombrosamente parecidas que tienen raíces asombrosamente parecidas. No obstante, las instituciones de posguerra resultaron perdurables y propiciaron un período prolongado de paz y prosperidad, cooperación y estabilidad.
Ese es el mundo en el que nació el FMI, un mundo en el cual el multilateralismo importaba. En el cual los beneficios del crecimiento estaban ampliamente compartidos. En el cual el Estado y el mercado se complementaban y equilibraban mutuamente.
Nuestra tarea actual es volver a construir un mundo así. Evidentemente, no queremos volver a los años cuarenta. No queremos volver a la época en que un puñado de países dominaban la situación. No queremos darle la espalda a la apertura. Pero podemos retomar los principios sobre los cuales se construyó la economía de posguerra. Podemos tomar del pasado para alcanzar el futuro.
Al FMI le toca un papel fundamental. Debe retomar su misión original, que es fomentar la cooperación y combatir las raíces económicas de la guerra.
Muchos de los aquí presentes son los dirigentes del futuro. Pregúntense en qué mundo desean vivir. Seguramente un mundo que sea más inteligente, más justo y más virtuoso. Muchas gracias.
A diferencia de lo que sucedió en el 2009, cuando se habla del consenso de Londres:
El consenso de Washington está superado”, declaró Gordon Brown al término de la reunión del G-20 en Londres que ha marcado simbólicamente el fin de un modelo de capitalismo y el incierto inicio de una nueva forma de globalización. Atrás queda la fe ciega en la capacidad del mercado para autorregularse, la piedra angular del llamado consenso de Washington, el dogma dominante de nuestras economías y nuestras vidas en las dos últimas décadas. Se acabó el reducir la sociedad al mercado y el mercado a la cotización en bolsa. Y se reafirma la responsabilidad de los estados para gestionar los flujos globales en vez de navegarlos sin brújula. Ha tenido que producirse una crisis catastrófica del sistema financiero mundial para que las llamadas de atención que hasta hace poco se descartaban por ideológicas y arcaicas se hayan convertido en materiales de reflexión para la reconstrucción de la economía mundial.
Pero la receta de Gordon a diferencia de Strauss-Kahn no habla de un mundo más inteligente, más virtuoso, más justo.
Sin embargo, lo más interesante es que los que siempre apoyaron el consenso de Washington como La Nación, Lizano, Naranjo, Gutiérrez y demás secuaces ni se oyen ni se ven. Ni el 80 % de los profesores de la Facultad de Ciencias Económicas que estarán desinformando a sus estudiantes. Lo no dicho no existe.
LA PROXIMA SESION
OTRA JORNADA PRODUCTIVA
Enrique Dussel... Plaza del Solo
La Plaza del Sol de Madrid se llena de jóvenes y ciudadanos indignados; así como llenaban por mayores motivos la Plaza Tahrir (de la Liberación) en El Cairo, y el 21 de diciembre de 2001 la Plaza de Mayo en Buenos Aires para derrotar al gobierno de Fernando de la Rúa y su estado de excepción. Hemos ya indicado en otra colaboración de La Jornada que estos movimientos nos recuerdan un hecho fundamental en la vida política de los pueblos: el estado de rebelión: la Comuna de participación directa en primera persona plural: nosotros. Recuerda al Estado que no es principalmente un gobierno representativo, sino una comunidad participativa. Marx propuso esa experiencia límite de la Comuna como un postulado político (aquello que es pensable lógicamente o por un cierto tiempo, pero imposible en el largo plazo). Hoy, sin embargo, es políticamente posible.
Los jóvenes de la Plaza del Sol discuten si permanecerán más tiempo en ella. Ellos querrían permanecer para siempre ahí (como enuncia el postulado), pero siendo relistas deberán volver a sus tareas cotidianas, y no podrán evitar a la representación frecuentemente corrupta y sin posible control por parte de la organización de la participación. ¡Volverá a gobernar de manera representativa! Aquel ¡Que se vayan todos!, enuncia el postulado, la idea reguladora, pero no es factible. Factibilidad y gobernabilidad no están contra los ideales, los postulados, pero marcan sus límites.
Es decir, es imposible permanecer siempre en la plaza. ¿Hace esto imposible una participación diaria, cotidiana, organizada, eficaz del pueblo? ¿Cómo puede alcanzarse la práctica permanente de una participación auténtica? ¿Es para ello necesario negar la representación (que se va corrompiendo en todos los países actualmente) e intentar una participación directa imposible? El aparente dilema se disuelve comprendiendo que es necesario organizar la participación desde la base (como en los ejemplares caracoles zapatistas o en la legislación venezolana promulgada el 21 de diciembre de 2010 sobre Leyes del Poder Popular) en las asambleas de la comunidad o las Comunas, con la representación respectiva (el concejo comunal, por ejemplo en Venezuela). Pero después, hay que ascender a un segundo nivel organizativo de la participación en la Comuna, representada en el consejo ejecutivo; para sólo en un tercer nivel llegar participativamente a la Asamblea conjunta de las Comunas (en el nivel municipal), con la representación en el parlamento comunal o municipal. Es decir, desde abajo hacia arriba, desde la base hasta el municipio, estado provincial o Estado federal, se van organizando, de manera muy diversa, las dos instancias de la democracia: la participación y la representación. El liberalismo burgués sólo institucionalizó la unilateral democracia representativa, hoy en crisis. No hay sin embargo que eliminar la representación. Hay que darle contenido y controlarla con la organización de la participac
jueves, 26 de mayo de 2011
¿Qué implica hacer/reflexionar psicología desde la otra orilla?
"Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar."
Eduardo Galeano
Hinkelammert en la tercera parte de su libro, La maldición que pesa sobre la ley, emite una afirmación sumamente importante: “Una reconstitución del pensamiento crítico implica, una crítica del pensamiento crítico (…) tiene que ser una crítica desde adentro, no crítica externa” (p.227). Este señalamiento, básico para nuestro propósito, el cual es hacer/reflexionar una psicología desde otra orilla, remite a un desafío en el cual nosotros/as mismas desde nuestra orilla debemos reconocer y enfrentar nuestras propias posiciones respecto a la realidad, dejando de lado las tradiciones asépticas que conciben una total inocencia política en lo que respecta a la producción de conocimientos científicos. Este desafío, necesita por lo tanto de un marco ético con el cual compararse y marcar vías, ya que nuestras decisiones tendrán impacto sobre personas poseedoras de derechos humanos, que muy indignamente gran parte de académicos/as de las ciencias sociales se han negado a reconocer con miras a la consecución de resultados objetivos y de explicaciones válidas de la realidad. De ahí que no podemos obviar la dimensión política de cuanto producimos desde esta otra orilla.
Para entablar una reflexión crítica sobre el pensamiento crítico, propongo el concepto metafórico de un arte de la perspicacia. En primer lugar, le llamo arte en tanto nos es necesario sostener una praxis encontrada con la cultura de la cual somos parte, donde nuestros aportes y desarrollos contemplen la posibilidad de ser creativos/as (romper barreras de pensamiento estructuradas rigurosamente), y de incorporar la creatividad de las personas que se hallen involucradas y con las cuales queremos trabajar, sin importar el rol social que éstas poseen (académicas, obreras, campesinas, adolescentes, indígenas, etc.), siendo estas personas también parte del proceso de crítica de nuestra producción. El arte en este sentido es símbolo de desestructuración de lo no permitido (según las reglas del mercado y la ganancia), consiguiendo alternativas que incluyen las voces de quienes no han sido escuchados. En términos de la lógica propuesta por Hinkelammert, el arte al que me refiero, constituye ese recurso para pensar en imposibilidades y traducirlas en posibilidades, de tal manera que no se condicione de manera autocrática qué es lo que las personas deben ver y escuchar. Se trata pues, de trascender los límites impuestos por el modelo socioeconómico imperante para impulsar una construcción constante de utopías que sirvan de guía al camino que se pretende recorrer, y que precisamente refiera al hecho de no alcanzar estas utopías estrictamente, para así garantizar la posibilidad siempre abierta de opciones en el camino de escucha de diversidades, abogándose por el enfrentamiento ante las eventuales contradicciones, en vez de evadirlas e imponer una única lógica. Sin duda esta alternativa será descalificada desde los centros desde los cuales se nos intenta limitar reiteradas ocasiones; a propósito de la metáfora se nos dirá: “el arte no es ciencia”, no responde a los principios de la razón instrumental.
Asimismo, hablo de un arte de la perspicacia, pues parte de la crítica a la cual debemos comprometernos hoy en día, es a la de saber identificar y desmantelar todas aquellas formas o trampas discursivas en las que el sistema actual pretende adoptar una cara pseudo-humanista; por esto la necesidad de una postura crítica de “leer entre líneas” como dicen. En el ámbito de la psicología laboral, por ejemplo, en muchas organizaciones no se habla hoy solamente de Recursos Humanos, sino de Gestión del Talento Humano, en la medida que se prefigura al sujeto trabajador con la noción del deber explotar al máximo sus habilidades (competencias conductuales), sin haber un desarrollo paralelo de sus derechos como trabajador, siendo así que la nominación “Gestión Talento Humano” invita a omitir esas consideradas “sutilezas” que dentro del modelo neoliberal es necesario no tomar en cuenta: derecho a sindicalización, equidad en las condiciones laborales de la mujer, derecho a un salario justo, etc. Cuanto importa es la ganancia económica, pero como las empresas están comprometidas a respetar códigos de Derechos Humanos, deben hallarse las formas ingeniosas para maquillar ese respeto por la vida humana.
Este arte de la perspicacia involucra también la discusión de Hinkelammert respecto a la presencia de lo ausente, ausencia que grita y clama por reconocer que la relación entre objetos-mercancías no es más que la relación entre personas que depositan sus voluntades sobre dichos objetos, de ahí el misterio del mundo de las mercancías. La práctica crítica incurriría en un grave error si se sostiene sobre constructos “científicos” que pretenden ser modelos explicativos de la realidad, y que precisamente han reproducido esa religión en la cual el científico cree que las cosas-mercancías se relacionan solas entre sí. Esto ha sido cuanto ha mantenido a gran parte de las ciencias sociales ignorando que dentro de una realidad compleja, ellas mismas aparecen como un discurso-práctica más que se instaura en la cultura, de ahí que su constitución como lente divino para entender el mundo no es más que la necesidad de afirmar poder, y además el gusto de pulular desde la comodidad que implica el sometimiento de conocimientos que no son parte del mundo-ciencia. Un arte de la perspicacia debiera llamar más bien a visualizar aquella ausencia a la cual se refiere el autor, esto es, todo “aquello que es negado por los mecanismos de dominación” (p. 248). Al ser negado, es ocultado, por esto nuestra tarea debe encaminarse a revelarlo, de ahí la necesidad de una perspicacia que contribuya a romper con la forma literal de la palabra y de la ciencia, e interpretarla en los contextos y situaciones que nos caracterizan como sujetos socio-históricos.
En consecuencia, desde la otra orilla debemos ser capaces de ver más allá de ésta nuestra orilla, y no concebirla como un pedazo de tierra exento de las trampas propias de la literalidad acrítica (incapacidad de análisis), o pseudo-humanismo pregonado desde el sistema hegemónico. Parte del compromiso debe ser, desde mi perspectiva, evadir aquellos roles en los cuales se nos pide ser superhéroes modestos, donde la realización de terapias puntuales o la confección de manuales de sobrevivencia (ni siquiera se puede hablar de manuales de vida), son la clave para encontrar la “armonía perfecta” entre los problemas sociales y las ganas de ayudar a construir un mundo mejor. En el sentido aducido por Hinkelammert, se trata también de evitar caer en la promesa del mito del progreso, donde todo se encauza en el ideal de un futuro mejor, resolviéndose en esa ocasión los conflictos de la mejor manera y por ende no existiendo ya los grandes problemas que nos aquejan actualmente. Esta promesa, como señala el autor, no es más que la imaginación de un tiempo abstracto, en el cual no aparecen los límites de lo posible, y tampoco aparecen, agrego, los horizontes del potencial de nuestras acciones. Es esta una promesa que no tiene ningún asidero real para cumplirse (y mejor que no sea así).
En relación con estos límites de lo posible, nos compete desde nuestra orilla identificarlos, estableciendo los posibles retos que se tengan que enfrentar para optar por un futuro del presente, que probablemente será distinto al futuro del presente del mañana, en tanto las coyunturas y las direcciones que proponen los distintos grupos sociales, tienen el poder de hacer tambalear los pronósticos que son emitidos desde los centros llamados “intelectuales”, o académicos. He aquí la necesidad de una crítica de nuestro pensamiento crítico, reconocernos como sujetos inmersos en una cultura de posibles transformaciones, en la cual podemos brindar un apoyo bastante importante como académicos o profesionales, pero no el único. Desde esto, es vital reconocernos también como ciudadanas/os, miembros de comunidades, en general, como seres humanos con ciertas limitaciones y a la vez con muchas posibilidades de acción.
En conclusión, la perspicacia no es una cualidad que nos pertenece por ser parte de un grupo de pensamiento al que llamamos crítico, sino que es un recurso que debemos aprovechar para evitar caer en postulados dogmáticos o fieles a la literalidad de un constructo científico, esos que precisamente sostienen que los objetos-mercancías hablan por sí mismos. Y como decía, se trata en general de un arte de la perspicacia, en tanto reconocemos que para mirar más allá nos es preciso ser creativos/as, reconociendo los potenciales que nos brinda nuestra cultura y las personas con las cuales nos sentimos comprometidas/as a ofrecer un intercambio de saberes, rompiendo con la práctica de agendar un día a día de relaciones estrechas con el modelo hegemónico limitante y represivo de sensibilidades diversas.
Hinkelammert, F. (2010). La maldición que pesa sobre la ley. Tercera parte, pp. 225-299.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Master of puppets

Documentos no-velados: la onomástica del computador
Master of puppets
Una cámara de Gessel, un analista computando datos, una maquina haciendo del registro un menester de lo compulsivo, adentro de la pecera, un grito sordo, la mirada, el estupor, la presunción incredulidad en los ojos del inquisidor, un auricular que murmura como apuntador más preguntas, el punto exacto de quiebre del otro, ese que está sentado, que a la minima imprecación a la autoridad o al sitio de la cual esta se ha servido será disciplinado por la gravitacional de las formas de castigo, lo centrifugo de sus fuerzas en el cuerpo y en la mente, el horror no se acaba de decir aunque sea pensado como una triste postal, el hombre sentado -una subjetividad emplazada en el atolladero de lo “real”- ya no recuerda el día en que fue encerrado, sólo la recurrencia a un carrete de la memoria que se repite como una película, una fantasía de control total, el sueño líquido de Orwell o seguramente el papel con que empapelan su mente los torturadores para excitarse, el wallpaper en la pantalla del burócrata que lee semana a semana los progresos en las labores de acopio de información, no sabe porqué está aquí, se imagina a “la triada de la desesperación”, analista-inquisidor-burócrata, piensa hoy particularmente al que escuetamente llama analista, sabe que el reflejo es ilusión, que la transparencia es mentira, que la inteligencia del inquisidor es la réplica del master of puppets (mop) del otro lado de la ventana del silencio, el “mop” –así le gusta llamarle- ha hecho tan exquisito su performance de su deshumanización que se ha convertido en ausencia, una ausencia presente y acuciante por el auricular, alguien que en la vernácula lengua de la fauna del infierno de la “verdad” dosificaba el silencio la búsqueda de lo estrecho de la otra verdad, la verdad “adequatio” la del sueño en la mirada voeyour del habitante del espejo, se pregunta el hombre sentado en el intervalo de cada pregunta si quien le lee en gestos será sólo un técnico de esos son hábiles en leer gestos, el habitual imbécil endiosado por lo que cree un portento, un don, una cualidad que le eleva de lo humano, lo pone entre lo selecto de la eugenesia de una raza presuntamente superior, extra-planetaria, cósmica de tanto acido del laboratorio de las ratas o sencillamente se siente un “héroe” de la seguridad nacional en el mundo del “doble pensar”, un fanático cristiano exorcista de vidas y de culpas rentadas en algún lugar del banco de la inteligencia estadounidense, en cada una de estas posibilidades ensayaba el hombre sentado en la silla respuestas distintas a la pregunta: ¿se habrá hecho el analista la pregunta sobre la genealogía de la verdad en el dolor? Perder la cordura, lleva los ojos al blanco, al desolado blanco, al agudo zumbido de la verdad antes del fin, hace entrar en otro cuarto, un lugar ya conocido, la lengua no se comprende, los uniformes cambian, es otra escena, puede que sea otro tiempo, una temporalidad más en el caleidoscopio del delirio que le inducen las drogas, consigue volver al hilo de Ariadna que ha armado con preguntas para no perder esa parcela de consciencia última que le ha permitido sobrevivir los rituales de la tortura, la pregunta por una verdad que de existir viene formulas confirmatorias para “triada de la desesperación”, el mop sigue ahí, le pregunta imaginariamente por los estertores de una guerra álgida, si en su frialdad era diferente al estado de situación del terror omnisciente de la guerra decretada por halcones y otras aves de rapiña en casas blancas de tanta cal sobre los huesos de la historia, el mop no sabe, si imaginariamente pudiera devolver la mirada, le diría que el terror se representa así mismo como siempre presente
viernes, 6 de mayo de 2011
RECUERDEN COLOCAR SUS IMPRESIONES DE LA SESION DEL 29
jueves, 5 de mayo de 2011
Campos, dispositivos, municiones, compromisos. Sobre nuestro encuentro del 29 de abril
Estamos tratando de discernir, en esta convocatoria, claves de resistencia y contrapoder en el ámbito de acción de la psicología. Esto nos obliga a caracterizar a la psicología hegemónica que está en la “otra orilla” y, por otro lado, a retomar como interlocutores diversos aportes críticos que son insumos para nuestro discernimiento y producción critica. De lo que se trata es de ir potenciando una construcción crítica, propositiva, acerca de lo que sería trabajar psicología desde posiciones de compromiso social que no caigan en las trampas del positivismo o de las pretensiones de asepsia o neutralidad. Lo que entrego en este texto, a consideración de los y las participantes en nuestro seminario, es el material que prepare a manera de introducción a la discusión del pasado viernes, agregándole, en esta nueva mirada a lo que había hecho, diversos elementos de lo que fue nuestra muy fructífera, creo, discusión. Me parece fundamental que todos hagamos el esfuerzo de ir plasmando por escrito nuestras consideraciones, cuestionamientos, dudas, aportes, ya que eso permitirá potenciar nuestro trabajo conjunto e ir elaborando materiales que reflejen y fortalezcan lo que serán los encuentros.
El texto de Bordieu: “los usos sociales de la ciencia” lo consideramos un insumo valioso, que caracteriza campos de producción simbólica. Lo que estaría en juego, en el campo científico, propiamente, sería una forma particular de autoridad. Por supuesto que la base de su planteamiento es una sociología de las comunidades científicas, alejadas de la hagiografía, y de la neutralidad valorativa. No hay, en esta línea, “desintereses” posibles. Por mas retórica que se derroche, No hay científicos (as) embarcados en una desinteresada búsqueda de la “verdad”.
Navega, Bordieu, entre la falsedad de una búsqueda mecánica de la influencia de otros campos, por ejemplo, la política, sobre la ciencia, y la (otra) falsedad de una neutralidad alejada de todo interés político. No vale hacer “cortocircuitos” de los campos, que no lidien con la especificidad de los mismos. Trabajar desde esta perspectiva acerca a lo que Bordieu llama una “autentica ciencia de la ciencia”. En la obra Plenitud y vida, del periodista soviético Vassili Grossman encontramos, en forma novelada, los dilemas y las angustias de los científicos soviéticos trabajando la física nuclear en los inicios de la II Guerra Mundial, y las presiones a que eran sometidos para conformar sus teorías con un alineamiento mecánico a las premisas del materialismo histórico. Esto le crea una situación prácticamente insostenible a uno de los protagonistas principales, de apellido Shrum, que busca mantener alguna integridad ética y quien se ve salvado del abismo porque el mismo Stalin, consciente de la importancia de los trabajos nucleares no cae, en última instancia, en las trampas de los “cortocircuitos” que menciona Bordieu en otra parte de su obra. Los colegas científicos de Shrum terminando siendo “más papistas que papa Stalin” en este caso, ya que desde el estado soviético había, en este caso, un interés estratégico en que funcionara el campo. La moraleja, digamos, es que hay que lidiar con la especificidad de los campos, y que procesos de transformación de los mismos no son asuntos definidos totalmente en su exterioridad. En el contexto de lo que fue nuestra discusión del 29, reiteraría la idea de que la perspectiva estratégica de Bordieu (así la veo) nos podrá ser de gran utilidad si logramos precisar, con especificidad, la conformación de los campos que nos interesen. Si se quiere actuar con eficacia, habrá que caracterizar exactamente de que se trata, que conflictos y que contradicciones se manifiestan y que posibilidades hay de transformaciones.
Hay, entonces, campos en disputa, y quien apele a autoridades exteriores al campo (Bordieu, 19) para legitimarse, dirá Bordieu, solo acarrearan el descredito: “Los dominantes son aquellos que consiguen imponer la definición de la ciencia según la cual su realización más acabada consiste en tener, ser y hacer lo que ellos tienen, son o hacen”. De entrada, un dilema para una psicología comprometida, anti –positivista, es como actuar en la especificidad del campo psicológico, o de los campos psicológicos, como efectuar transformaciones internas en los mismos a la vez que se promueve una agenda propia. Si se quiere, incluso, es como puede actuar un “campo” en otro “campo”.
Antinomias de la legitimidad (p. 22) Ni en el campo científico ni en el campo de las relaciones de clase existe instancia alguna que “legitime las instancias de legitimidad”. Aquí Bordieu plantea una crítica fuerte a la “ingenuidad” de la “técnica de los jueces” y de los “expertos internacionales”. En efecto, sin pretender simplificar lo que sin dudas fue un proceso multifacético y complejo, ¡que podemos decir de una “evaluadora externa” colombiana, proveniente de una universidad privada, enfrentada a la propuesta de la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica de una “psicología de cara a la realidad”?
Tenemos, en Bordieu, un modelo conflictivo, de lucha entre los participantes en un campo determinado, con instancias legitimadoras que, además, dispensan status, puestos, posibilidades de “hacer carrera”. Es importante el señalamiento, de Bordieu, en ese contexto, de la posibilidad de estrategias de conservación y las estrategias de subversión. Me parece claro, por ejemplo, que en el proceso de vaciamiento estratégico, regresivo, de la Escuela de Psicología de la UCR una muy importante estrategia de conservación ha sido minar los espacios democráticos existentes y diluir, así, los debates internos, relativos a la constitución de la oferta académica, las asignaciones de recursos, etc.
¿Qué habitus científicos existen? Se trata, según Bordieu, de:
“sistemas de esquemas generadores de percepción, de apreciación y de acción que son el producto de una forma específica de acción pedagógica y que vuelven posible la elección de los objetos, la solución de los problemas y la evaluación de las soluciones” (33) ¿Se han ido transformando?
Doxa: “conjunto de presupuestos que los antagonistas admiten de hecho sin discusión, porque estos constituyen la condición tacita de la discusión” (44). Pareciera que una tarea básica de una psicología alternativa seria, precisamente, no dejar que se establezcan como doxa algunos supuestos, por ejemplo, el de que “los números hablan por sí mismos” o que “la acción del profesional en psicología es buena a priori”
Aunque no lo desarrolla, creo que es interesante la forma en que vincula Bordieu las contradicciones en el mundo científico con la lucha de clases. Pensar en estos términos, en nuestro contexto, hoy en día, parece en principio pura herejía:
p.47: “el objeto de la lucha interna por la autoridad científica en el campo de las ciencias sociales, es decir por el poder de producir, de imponer e inculcar la representación legitima del mundo social, es uno de los objetos de la lucha entre las clases en el campo político”
¿Hasta qué punto podríamos adjudicarle a la psicología realmente existente en nuestro país lo que atribuye Bordieu a la sociología francesas de su tiempo?
49 “la sociología oficial no apunta a realizarse como ciencia, sino a concretar la imagen oficial de la ciencia que la sociología oficial de la ciencia, suerte de instancia jurídica que se da la comunidad”
No tuve, el viernes, tiempo suficiente para referirme a esto, pero creo que son valiosas, también, las características que atribuye el autor a una “Ciencia falsa”:
-produce y reproduce falsa conciencia
-hace exhibición de “objetividad”
-“neutralidad ética”
-aparenta ruptura con clase dominante y sus demandas ideológicas (esta es particularmente interesante. Valdría la pena examinarla más).
-exhibición tecnológica
-retorica de lo “neo”
-apariencia de acumulación
-estrategias de “cierre”: separación tajante entre problemas científicos y los profanos y mundanos
-estrategias de denegación
¿Cómo podemos identificar, y más que eso, combatir estas estrategias, en los debates y dilemas que caracterizan a la psicología actual en nuestro país?
Tomas Ibáñez, reconocido psicólogo social de Barcelona y además teórico anarquista, nos ofrece lo que creo, como dije el viernes, sigue siendo poderosa “munición” para la labor crítica, con lo que denomina la “irrupción construccionista” en el campo, y aunque no se coincida en todas sus premisas meta teóricas y epistemológicas no hay duda de que estas “municiones” socio construccionistas pueden ser demoledoras, sobre todo para caracterizar y desmontar al discurso y la práctica psicológica actuando como dispositivo autoritario. Claro, está el tema que tocamos el viernes, de que son “buenas para desmontar, deconstruir ” pero menos buenas para “construir”
Preocupado, siempre, por la discusión epistemológica, Ibáñez retoma la “galaxia construccionista” que identifica en varios campos, y postula una crítica a la “concepción heredada” de la ciencia. Se está gestando, dice, un cambio radical. Sería el paso a la “Posmodernidad” con un meta discurso construccionista que plantea la Critica a ingenuidades asumidas por la psicología, dispositivos autoritarios. Subrayo aquí la inquietud de varios participantes en la discusión que tuvimos si el planteamiento de Ibáñez no termina siendo, como insinúa en general Parker en su texto contra el posmodernismo una meta narrativa, que coloca al socio construccionismo en posición de madurez, de superioridad.
El Construccionismo pretende, en todo caso, desmantelar el dispositivo autoritario en que se ha convertido la psicología.
Para operar, este discurso psicológico debe delinear una realidad “psíquica” para después definirse como “autoridad” sobre la misma, con la lógica del “tribunal de los hechos”, propiciando que:
“un conocimiento es tanto más acertado, valido, correcto, rico en contenido de verdad cuanto mejor se adecua, refleja, representa a la propia realidad” (263).
Ingenuidades básicas de esta postura:
La creencia en la existencia de una realidad independiente de nuestro modo de acceso a la misma.
Creer que existe un modo de acceso privilegiado capaz de conducirnos, gracias a la objetividad, hasta la realidad tal y como es.
Lo que hay son prácticas de objetivación (267)
“el objeto no genera nuestra representación de el si no que resulta de las practicas que articulamos para representarlo. Y son esas prácticas las que trocean la realidad en objetos diferenciados” (267)
“No tiene sentido, por lo tanto, pensar que el conocimiento nos dice como es la realidad porque, obviamente, no hay forma de saber cómo e s la realidad con independencia de su conocimiento, y no hay formas, por tanto, de saber si el conocimiento científico acierta en su descripción de la realidad” 269
Consecuencias para la psicología: “la adhesión al mito de la objetividad coloca al psicólogo n el papel de simple cronista de la realidad desvinculándolo de toda responsabilidad y de todo compromiso” 271
Pero, según Ibáñez:
-La realidad psicológica es una construcción contingente, depende de prácticas socio históricas.
-el discurso del psicólogo (a) está marcado por las convenciones que este acepta, es una interpretación de la realidad entre otras posibles.
-el discurso del psicólogo desempeña un papel de la conformación de la realidad psicológica
-se impide que la gente pueda tercear en la cuestiones psicológicas, que sería cuestión de especialistas.
Se combate:
-status ahistorico de la razón científica, sus efectos de poder.
no se cuestiona especialización de saberes, sino la autoridad que confiere es a especialización y el tipo de autoridad sobre el cual se basa
-utilidad de conocimientos psicológicos no se deriva de la “realidad tal y como es”
“decir adiós a la ciencia con mayúscula” (278)
Como Prilleltensky, y también Martin-Baro, aboga por explicitar las opciones normativas que tenemos como psicólogos (as).
Algunos elementos adicionales. Un tema recurrente, en la discusión sobre el socioconstruccionismo, es la acusación de “relativismo” y como surgió el viernes, de falta de compromiso y de politización. Yo subrayaba que Ibáñez, en este mismo artículo, enfrenta directamente esta discusión, y define su posición como la “más política de todas” porque no apela a la legitimación de supra instancias (como la “ciencia”) y porque se ponen las opciones éticas y políticas en un primer plano. Yo sí creo que es una posición consecuentemente antiautoritaria aunque tiene el peligro de sobredimensionar las posibilidades de actuación y de subvalorar las constricciones reales existentes (se puede exagerar en sentido contrario, también). El último tema tiene que ver con lo que plantee como el “dilema de Lupicinio” (en referencia a una conferencia del compañero Lupicinio Iñiguez, colega de Tomas Ibáñez, acerca de la “psicología crítica” y la “psicología radical”. No pienso retomar aquí esa discusión).
Sobre el aporte de Prilleltensky, empiezo reiterando lo dicho el viernes acerca de las condiciones en que produce sus elaboraciones, y sus propósitos. Está tratando de introducir la psicología crítica y desarrollarla en un contexto no exactamente propicio: el de ambientes académicos universitarios estadounidenses, y eso obliga a cierto estilo de presentación, que busca ser, necesariamente didáctico. Esto, como recordaremos, provocó algunas reacciones entre quienes participan en el encuentro. Si recalco que se trata de un autor que ha retomado, desde experiencias concretas para formular propuestas generales, la discusión sobre la ética en la práctica psicológica, llevándola incluso en alguna medida al mainstream. Destaco los “consejos” que aparecen, en su escritura, acerca de cómo hacer “psicología critica” en contextos específicos.
Prilleltensky 144-179
La psicología crítica no es una técnica específica, sino una posición con respecto a valores, presupuestos y prácticas (p.8145) La Meta es: formar alianzas con grupos en desventaja para superar la opresión y promover el bienestar. No se trata de llenarse de teoría s y técnicas, sino de elevar conciencias, posicionarse como agentes de cambio.
Valores/interés/poderes desde una perspectiva de psicología crítica, argumentan, de lo que s e trata es de facilitar, en la persona o grupo, y en la comunidad, congruencia entre valores/intereses/poder.
Se busca (ver tabla en página 152) bienestar personal, bienestar relacional, bienestar colectivo.
p.153: critica a eslogan vacio que se utiliza en una escuela “los valores tienen que ser articulados tal forma que puedan ser traducidos en políticas y guías concretas, no en forma tal que haga que las afirmaciones de misión sean inalcanzables” (153) Me parece que, en estas andanzas, la apelación de Prilleltensky (Y Nelson, su coautor) a la precisión tiene lo suyo.
Practicas discursivas “self made persons” que legitiman privilegios.
Alertan contra la creación de “espacios seguros” que no impliquen retos, sino que calmen conciencias culposas. Se advierte que una manera de legitimar el status quo es compartir el poder, en cosas de menor importancia.
De lo que se trata (me parece interesante el concepto) es de fomentar zonas expansivas de congruencia.
Necesidad de atender dinámicas grupales, tener la capacidad de hacer que los procesos avancen. Cuidado con los tipos hipo-confrontativos o hiperconfrontativos.
Ciclo, proceso visión/teoría/investigación/praxis la ccion es lo central porque todo debe converger en prácticas sociales transformativas
“praxis es lo que yace entre lo deseable y lo posible” 158
Es el arte de “movernos más cerca del ideal” 159
No podemos asumir, así no mas, lo que la gente define como “necesidades” sin un escrutinio critico. Necesitamos criterios, valores morales para evaluarlo. Esto, recordaremos, fue un tema de discusión el viernes.
“la crítica es el acto de reconocer y nombrar la injusticia, mientras que lo visionario es la práctica de la esperanza, el deseo y el cambio social” 161
Que se debe atacar:
-las definiciones hegemónicas acerca de los problemas de vida
-la autoridad ilegitima
-la presión grupal
Se debe abordar lo dicho y lo no dicho.
Leer la palabra/leer el mundo (Freire)
Practices therapeutics narratives telling/retelling=/retelling of the retelling
La notion de lo visible y lo invisible (164) “remaining silent in the face of racists jokes or acquiescing to discriminatory practice sat work may hurt invisible people” 164
Destaca su crítica a la perspectiva racionalista-técnica: se identifica el problema, los expertos y la ciencia aplican soluciones/ la perspectiva de movilización de recursos: de lo que se trata es de tradiciones, cultura, perspectivas de mundo, agitar las aguas de cambio, establecer un proceso.
Esta frase me parece Clave: “ el hacer ´políticas no es una respuesta técnica y racional a la identificación de problemas, sino, más bien, un proceso políticamente intenso, saturado de valores, involucrando a diferentes actores que son afectados por el tema” 169
Lucha Vs capitalismo global, alianza con sectores organizados.
Comentarios sobre Prilleltensky: muy discutido el viernes, se resaltaba como su abordaje podría generar reacciones porque el conflicto parece ausente, incluso por el tipo de ejemplo que pone. A mi juicio, su aporte puede ser importante, precisamente porque apela a una precisión y especificación que puede ser muy útil para orientarse en situaciones y acciones concretas. Enfatiza la ética, y su perspectiva coincide en mucho, a mi juicio, con una ética de la liberación. Quizás encontramos el problema, tomando en cuenta los diversos aportes, de que en un Ibáñez, por ejemplo, encontramos amplio debate y cuestionamientos al saber y al discurso psicológico, pero poco, en realidad, relativo a como trabajar con la gente y como posicionarse. En Prilleltensky, al contrario, encontramos muchos lineamientos prácticos, pero poco que ponga en tensión al conocimiento, o al discurso, psicológico (me refiero al material que hemos leído). Aquí puede irrumpir con fuerza, creo, un Martin Baro con su idea de un conocimiento y una práctica situada, historizada, en el sentido de vincularse con y someterse al juicio de sectores organizados y sectores populares. Habría que examinar con cuidado, en este contexto, su concepto de un compromiso crítico y las tareas que esbozaba, en su momento, para una psicología liberadora.
viernes, 29 de abril de 2011
Boletín Colectivo Costarricense Psicología de la Liberación
lunes, 25 de abril de 2011
Este viernes continuamos................
¡Nos vemios el viernes¡
uNo.

(de Sebastian Pedro, publicado en FB el Domingo, 16 de mayo de 2010 a las 9:27)
Soy Artaud y la música
la inestable transparencia del corazón
y la miseria
Yo soy Matín Baró leyendo a Jung
/la ventana el sol, el olor del agua que sueña lavar
la profundidad del magma, el tejido de la danza rota centroamericana/
Acá estoy
leyendole poemas de diamante a las ahumadas palomas de las plazas cuadriculadas
del mapa larguísimo
murmurando, esperando la campana, o la condena, que mi hijo me regale un helado, o que me ejecuten mientras amo lo que puedo, con toda la sangre y el nervio que puedo.
Este látigo y el aire del altiplano
la carretera marcada de cruces
las compañeras, los compañeros / y también los olvidos /
ese cúmulo de ojos condensando la materia utópica de las ciudades
abiertas y de campos recuperados por el vértigo común del bosque
(la imagen es la portada del disco "Artaud" del grupo argentino Pescado Rabioso de 1973)
Bourdieu: Los usos sociales de la ciencia
Resalto en primer lugar este párrafo del autor, ya que considero sintetiza la “verdad” de la ciencia de forma simple: “La ciencia no tiene nunca otro fundamento más que la creencia colectiva en sus fundamentos, que produce y supone el funcionamiento mismo del campo científico” (43)
Empieza Bourdieu planteando que la producción científica es uno de los campo de producción simbólica que como otros campos posee una estructura y una forma de funcionar en acuerdo a intereses particulares.
En este sentido hay relaciones de poder, estrategias, intereses y ganancias que determinan lo que es considerado de valor científico y lo que no.
La doxa y su retórica define lo que está admitido por el solo hecho de su pertenencia al campo, creándose un circulo cerrado y vicioso donde se suelen crear seudo revoluciones que pretenden dar una imagen de progreso pero que en el fondo no son más que refritos que no cuestionan el esquema mismo, viciado, del campo.
Nos dice Bourdieu, que la ciencia oficial excluye como “… absurda o impensable cualquier tentativa por tomar una posición imprevista.” Todo esto en el fondo no son ni más ni menos, como lo indica, que estrategias ideológicas disfrazadas de toma de posición epistemológica a defender, dentro de un discurso “netamente científico”, pero que como lo señala reiteradamente este autor, esta lejos de serlo, ya que se da dentro de una estructura social mayor con grupos de poder e interese particulares, donde la ciencia es otra más de sus herramientas.
La eficacia simbólica de esta doxa reposa, no dice el autor, en el desconocimiento de su lógica y de sus efectos, donde tanto los científicos como los simples mortales se ven atrapados. Lo que nos remite al concepto de desideologización de Pablo Freire y la actitud critica de Martín-Baró.
Es así como la codiciada autoridad científica, el reconocimiento de los otros del valor del trabajo realizado, es parte del capital a acumular, el cual una vez adquirido le confiere a su portador algo así como un aura, que le facilitará el reconocimiento de futuros descubrimientos, así como el poder de denegar o favorecer el reconocimiento de este galardón a otros. Este poder adquirido puede tener un efecto enceguecedor que limita la actitud critica que todo científico debería tener.
Este último punto considero que es uno de los más delicados de lo que este autor desarrolla, puesto que, como se ha dicho, esta autoridad de la ciencia no se da en vacío y por lo general esta del lado y en función de otras estructuras de poder de la sociedad, donde el capital científico puede ser utilizado por otras instituciones cumpliendo así una función ideológica para avalar y fortalecer formas de poder injustas y excluyentes.
En el caso de la psicología esto fue directamente criticado por Martín-Baró. La psicología de la liberación es un esfuerzo por hacer que el discurso científico este del lado de los pobres, asumiendo sus problemas como importantes, ya que esta es otra de las formas como la ciencia oficial asegura el poder del estatus quo: designando cuáles son problemas relevantes y cuáles no.
Martín-Baró también señaló la importancia de cambiar este estado de cosas desde los centros mismos de formación profesional. ya que, como Bourdieu señala, esta ficción social de la verdad científica que, socialmente no tiene nada de ficticio por su eficacia simbólica, se logra perpetuar a través de las instituciones de enseñanza, donde se consolidan todas las prácticas que posibilitaran la adquisición de la autoridad científica, así como a través de las llamadas revistas científicas y demás medios de difusión masiva, que la consagran e inculcan sistemáticamente.
En relación con esto último es importante resaltar lo que nos indica Bourdieu sobre como el sistema absorbe los sujetos más brillantes, asegurándose así el control y manejo de un capital importante, por un lado, y por otro, al mantener velada esta lógica interna del campo, en el caso de las ciencias sociales, lo que ha operado es lo que Bourdieu denomina reconocimiento extorsivo, ya que al situarla en el escalafón inferior dentro de las ciencias, alcanzar el reconocimiento implica doblegarse ante esta lógica, sin cuestionarla, pasando a formar parte del engranaje autojustificador, no sólo de discurso científico, sino del sistema de poder establecido. E s por esto que el autor dice que las revoluciones contra el orden científico establecido son necesariamente revoluciones contra el orden establecido.