jueves, 5 de mayo de 2011

Campos, dispositivos, municiones, compromisos. Sobre nuestro encuentro del 29 de abril

TEXTO DE IGNACIO DOBLES, SESION 29/04/11

Estamos tratando de discernir, en esta convocatoria, claves de resistencia y contrapoder en el ámbito de acción de la psicología. Esto nos obliga a caracterizar a la psicología hegemónica que está en la “otra orilla” y, por otro lado, a retomar como interlocutores diversos aportes críticos que son insumos para nuestro discernimiento y producción critica. De lo que se trata es de ir potenciando una construcción crítica, propositiva, acerca de lo que sería trabajar psicología desde posiciones de compromiso social que no caigan en las trampas del positivismo o de las pretensiones de asepsia o neutralidad. Lo que entrego en este texto, a consideración de los y las participantes en nuestro seminario, es el material que prepare a manera de introducción a la discusión del pasado viernes, agregándole, en esta nueva mirada a lo que había hecho, diversos elementos de lo que fue nuestra muy fructífera, creo, discusión. Me parece fundamental que todos hagamos el esfuerzo de ir plasmando por escrito nuestras consideraciones, cuestionamientos, dudas, aportes, ya que eso permitirá potenciar nuestro trabajo conjunto e ir elaborando materiales que reflejen y fortalezcan lo que serán los encuentros.


El texto de Bordieu: “los usos sociales de la ciencia” lo consideramos un insumo valioso, que caracteriza campos de producción simbólica. Lo que estaría en juego, en el campo científico, propiamente, sería una forma particular de autoridad. Por supuesto que la base de su planteamiento es una sociología de las comunidades científicas, alejadas de la hagiografía, y de la neutralidad valorativa. No hay, en esta línea, “desintereses” posibles. Por mas retórica que se derroche, No hay científicos (as) embarcados en una desinteresada búsqueda de la “verdad”.

Navega, Bordieu, entre la falsedad de una búsqueda mecánica de la influencia de otros campos, por ejemplo, la política, sobre la ciencia, y la (otra) falsedad de una neutralidad alejada de todo interés político. No vale hacer “cortocircuitos” de los campos, que no lidien con la especificidad de los mismos. Trabajar desde esta perspectiva acerca a lo que Bordieu llama una “autentica ciencia de la ciencia”. En la obra Plenitud y vida, del periodista soviético Vassili Grossman encontramos, en forma novelada, los dilemas y las angustias de los científicos soviéticos trabajando la física nuclear en los inicios de la II Guerra Mundial, y las presiones a que eran sometidos para conformar sus teorías con un alineamiento mecánico a las premisas del materialismo histórico. Esto le crea una situación prácticamente insostenible a uno de los protagonistas principales, de apellido Shrum, que busca mantener alguna integridad ética y quien se ve salvado del abismo porque el mismo Stalin, consciente de la importancia de los trabajos nucleares no cae, en última instancia, en las trampas de los “cortocircuitos” que menciona Bordieu en otra parte de su obra. Los colegas científicos de Shrum terminando siendo “más papistas que papa Stalin” en este caso, ya que desde el estado soviético había, en este caso, un interés estratégico en que funcionara el campo. La moraleja, digamos, es que hay que lidiar con la especificidad de los campos, y que procesos de transformación de los mismos no son asuntos definidos totalmente en su exterioridad. En el contexto de lo que fue nuestra discusión del 29, reiteraría la idea de que la perspectiva estratégica de Bordieu (así la veo) nos podrá ser de gran utilidad si logramos precisar, con especificidad, la conformación de los campos que nos interesen. Si se quiere actuar con eficacia, habrá que caracterizar exactamente de que se trata, que conflictos y que contradicciones se manifiestan y que posibilidades hay de transformaciones.

Hay, entonces, campos en disputa, y quien apele a autoridades exteriores al campo (Bordieu, 19) para legitimarse, dirá Bordieu, solo acarrearan el descredito: “Los dominantes son aquellos que consiguen imponer la definición de la ciencia según la cual su realización más acabada consiste en tener, ser y hacer lo que ellos tienen, son o hacen”. De entrada, un dilema para una psicología comprometida, anti –positivista, es como actuar en la especificidad del campo psicológico, o de los campos psicológicos, como efectuar transformaciones internas en los mismos a la vez que se promueve una agenda propia. Si se quiere, incluso, es como puede actuar un “campo” en otro “campo”.

Antinomias de la legitimidad (p. 22) Ni en el campo científico ni en el campo de las relaciones de clase existe instancia alguna que “legitime las instancias de legitimidad”. Aquí Bordieu plantea una crítica fuerte a la “ingenuidad” de la “técnica de los jueces” y de los “expertos internacionales”. En efecto, sin pretender simplificar lo que sin dudas fue un proceso multifacético y complejo, ¡que podemos decir de una “evaluadora externa” colombiana, proveniente de una universidad privada, enfrentada a la propuesta de la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica de una “psicología de cara a la realidad”?

Tenemos, en Bordieu, un modelo conflictivo, de lucha entre los participantes en un campo determinado, con instancias legitimadoras que, además, dispensan status, puestos, posibilidades de “hacer carrera”. Es importante el señalamiento, de Bordieu, en ese contexto, de la posibilidad de estrategias de conservación y las estrategias de subversión. Me parece claro, por ejemplo, que en el proceso de vaciamiento estratégico, regresivo, de la Escuela de Psicología de la UCR una muy importante estrategia de conservación ha sido minar los espacios democráticos existentes y diluir, así, los debates internos, relativos a la constitución de la oferta académica, las asignaciones de recursos, etc.

¿Qué habitus científicos existen? Se trata, según Bordieu, de:
“sistemas de esquemas generadores de percepción, de apreciación y de acción que son el producto de una forma específica de acción pedagógica y que vuelven posible la elección de los objetos, la solución de los problemas y la evaluación de las soluciones” (33) ¿Se han ido transformando?

Doxa: “conjunto de presupuestos que los antagonistas admiten de hecho sin discusión, porque estos constituyen la condición tacita de la discusión” (44). Pareciera que una tarea básica de una psicología alternativa seria, precisamente, no dejar que se establezcan como doxa algunos supuestos, por ejemplo, el de que “los números hablan por sí mismos” o que “la acción del profesional en psicología es buena a priori”

Aunque no lo desarrolla, creo que es interesante la forma en que vincula Bordieu las contradicciones en el mundo científico con la lucha de clases. Pensar en estos términos, en nuestro contexto, hoy en día, parece en principio pura herejía:
p.47: “el objeto de la lucha interna por la autoridad científica en el campo de las ciencias sociales, es decir por el poder de producir, de imponer e inculcar la representación legitima del mundo social, es uno de los objetos de la lucha entre las clases en el campo político”
¿Hasta qué punto podríamos adjudicarle a la psicología realmente existente en nuestro país lo que atribuye Bordieu a la sociología francesas de su tiempo?
49 “la sociología oficial no apunta a realizarse como ciencia, sino a concretar la imagen oficial de la ciencia que la sociología oficial de la ciencia, suerte de instancia jurídica que se da la comunidad”
No tuve, el viernes, tiempo suficiente para referirme a esto, pero creo que son valiosas, también, las características que atribuye el autor a una “Ciencia falsa”:

-produce y reproduce falsa conciencia
-hace exhibición de “objetividad”
-“neutralidad ética”
-aparenta ruptura con clase dominante y sus demandas ideológicas (esta es particularmente interesante. Valdría la pena examinarla más).
-exhibición tecnológica
-retorica de lo “neo”
-apariencia de acumulación
-estrategias de “cierre”: separación tajante entre problemas científicos y los profanos y mundanos
-estrategias de denegación

¿Cómo podemos identificar, y más que eso, combatir estas estrategias, en los debates y dilemas que caracterizan a la psicología actual en nuestro país?

Tomas Ibáñez, reconocido psicólogo social de Barcelona y además teórico anarquista, nos ofrece lo que creo, como dije el viernes, sigue siendo poderosa “munición” para la labor crítica, con lo que denomina la “irrupción construccionista” en el campo, y aunque no se coincida en todas sus premisas meta teóricas y epistemológicas no hay duda de que estas “municiones” socio construccionistas pueden ser demoledoras, sobre todo para caracterizar y desmontar al discurso y la práctica psicológica actuando como dispositivo autoritario. Claro, está el tema que tocamos el viernes, de que son “buenas para desmontar, deconstruir ” pero menos buenas para “construir”

Preocupado, siempre, por la discusión epistemológica, Ibáñez retoma la “galaxia construccionista” que identifica en varios campos, y postula una crítica a la “concepción heredada” de la ciencia. Se está gestando, dice, un cambio radical. Sería el paso a la “Posmodernidad” con un meta discurso construccionista que plantea la Critica a ingenuidades asumidas por la psicología, dispositivos autoritarios. Subrayo aquí la inquietud de varios participantes en la discusión que tuvimos si el planteamiento de Ibáñez no termina siendo, como insinúa en general Parker en su texto contra el posmodernismo una meta narrativa, que coloca al socio construccionismo en posición de madurez, de superioridad.

El Construccionismo pretende, en todo caso, desmantelar el dispositivo autoritario en que se ha convertido la psicología.

Para operar, este discurso psicológico debe delinear una realidad “psíquica” para después definirse como “autoridad” sobre la misma, con la lógica del “tribunal de los hechos”, propiciando que:
“un conocimiento es tanto más acertado, valido, correcto, rico en contenido de verdad cuanto mejor se adecua, refleja, representa a la propia realidad” (263).

Ingenuidades básicas de esta postura:

La creencia en la existencia de una realidad independiente de nuestro modo de acceso a la misma.

Creer que existe un modo de acceso privilegiado capaz de conducirnos, gracias a la objetividad, hasta la realidad tal y como es.

Lo que hay son prácticas de objetivación (267)

“el objeto no genera nuestra representación de el si no que resulta de las practicas que articulamos para representarlo. Y son esas prácticas las que trocean la realidad en objetos diferenciados” (267)

“No tiene sentido, por lo tanto, pensar que el conocimiento nos dice como es la realidad porque, obviamente, no hay forma de saber cómo e s la realidad con independencia de su conocimiento, y no hay formas, por tanto, de saber si el conocimiento científico acierta en su descripción de la realidad” 269

Consecuencias para la psicología: “la adhesión al mito de la objetividad coloca al psicólogo n el papel de simple cronista de la realidad desvinculándolo de toda responsabilidad y de todo compromiso” 271

Pero, según Ibáñez:
-La realidad psicológica es una construcción contingente, depende de prácticas socio históricas.
-el discurso del psicólogo (a) está marcado por las convenciones que este acepta, es una interpretación de la realidad entre otras posibles.
-el discurso del psicólogo desempeña un papel de la conformación de la realidad psicológica
-se impide que la gente pueda tercear en la cuestiones psicológicas, que sería cuestión de especialistas.

Se combate:
-status ahistorico de la razón científica, sus efectos de poder.
no se cuestiona especialización de saberes, sino la autoridad que confiere es a especialización y el tipo de autoridad sobre el cual se basa

-utilidad de conocimientos psicológicos no se deriva de la “realidad tal y como es”

“decir adiós a la ciencia con mayúscula” (278)

Como Prilleltensky, y también Martin-Baro, aboga por explicitar las opciones normativas que tenemos como psicólogos (as).

Algunos elementos adicionales. Un tema recurrente, en la discusión sobre el socioconstruccionismo, es la acusación de “relativismo” y como surgió el viernes, de falta de compromiso y de politización. Yo subrayaba que Ibáñez, en este mismo artículo, enfrenta directamente esta discusión, y define su posición como la “más política de todas” porque no apela a la legitimación de supra instancias (como la “ciencia”) y porque se ponen las opciones éticas y políticas en un primer plano. Yo sí creo que es una posición consecuentemente antiautoritaria aunque tiene el peligro de sobredimensionar las posibilidades de actuación y de subvalorar las constricciones reales existentes (se puede exagerar en sentido contrario, también). El último tema tiene que ver con lo que plantee como el “dilema de Lupicinio” (en referencia a una conferencia del compañero Lupicinio Iñiguez, colega de Tomas Ibáñez, acerca de la “psicología crítica” y la “psicología radical”. No pienso retomar aquí esa discusión).

Sobre el aporte de Prilleltensky, empiezo reiterando lo dicho el viernes acerca de las condiciones en que produce sus elaboraciones, y sus propósitos. Está tratando de introducir la psicología crítica y desarrollarla en un contexto no exactamente propicio: el de ambientes académicos universitarios estadounidenses, y eso obliga a cierto estilo de presentación, que busca ser, necesariamente didáctico. Esto, como recordaremos, provocó algunas reacciones entre quienes participan en el encuentro. Si recalco que se trata de un autor que ha retomado, desde experiencias concretas para formular propuestas generales, la discusión sobre la ética en la práctica psicológica, llevándola incluso en alguna medida al mainstream. Destaco los “consejos” que aparecen, en su escritura, acerca de cómo hacer “psicología critica” en contextos específicos.

Prilleltensky 144-179

La psicología crítica no es una técnica específica, sino una posición con respecto a valores, presupuestos y prácticas (p.8145) La Meta es: formar alianzas con grupos en desventaja para superar la opresión y promover el bienestar. No se trata de llenarse de teoría s y técnicas, sino de elevar conciencias, posicionarse como agentes de cambio.

Valores/interés/poderes desde una perspectiva de psicología crítica, argumentan, de lo que s e trata es de facilitar, en la persona o grupo, y en la comunidad, congruencia entre valores/intereses/poder.

Se busca (ver tabla en página 152) bienestar personal, bienestar relacional, bienestar colectivo.

p.153: critica a eslogan vacio que se utiliza en una escuela “los valores tienen que ser articulados tal forma que puedan ser traducidos en políticas y guías concretas, no en forma tal que haga que las afirmaciones de misión sean inalcanzables” (153) Me parece que, en estas andanzas, la apelación de Prilleltensky (Y Nelson, su coautor) a la precisión tiene lo suyo.

Practicas discursivas “self made persons” que legitiman privilegios.

Alertan contra la creación de “espacios seguros” que no impliquen retos, sino que calmen conciencias culposas. Se advierte que una manera de legitimar el status quo es compartir el poder, en cosas de menor importancia.

De lo que se trata (me parece interesante el concepto) es de fomentar zonas expansivas de congruencia.

Necesidad de atender dinámicas grupales, tener la capacidad de hacer que los procesos avancen. Cuidado con los tipos hipo-confrontativos o hiperconfrontativos.

Ciclo, proceso visión/teoría/investigación/praxis la ccion es lo central porque todo debe converger en prácticas sociales transformativas
“praxis es lo que yace entre lo deseable y lo posible” 158

Es el arte de “movernos más cerca del ideal” 159

No podemos asumir, así no mas, lo que la gente define como “necesidades” sin un escrutinio critico. Necesitamos criterios, valores morales para evaluarlo. Esto, recordaremos, fue un tema de discusión el viernes.

“la crítica es el acto de reconocer y nombrar la injusticia, mientras que lo visionario es la práctica de la esperanza, el deseo y el cambio social” 161

Que se debe atacar:
-las definiciones hegemónicas acerca de los problemas de vida
-la autoridad ilegitima
-la presión grupal

Se debe abordar lo dicho y lo no dicho.
Leer la palabra/leer el mundo (Freire)

Practices therapeutics narratives telling/retelling=/retelling of the retelling
La notion de lo visible y lo invisible (164) “remaining silent in the face of racists jokes or acquiescing to discriminatory practice sat work may hurt invisible people” 164

Destaca su crítica a la perspectiva racionalista-técnica: se identifica el problema, los expertos y la ciencia aplican soluciones/ la perspectiva de movilización de recursos: de lo que se trata es de tradiciones, cultura, perspectivas de mundo, agitar las aguas de cambio, establecer un proceso.

Esta frase me parece Clave: “ el hacer ´políticas no es una respuesta técnica y racional a la identificación de problemas, sino, más bien, un proceso políticamente intenso, saturado de valores, involucrando a diferentes actores que son afectados por el tema” 169

Lucha Vs capitalismo global, alianza con sectores organizados.

Comentarios sobre Prilleltensky: muy discutido el viernes, se resaltaba como su abordaje podría generar reacciones porque el conflicto parece ausente, incluso por el tipo de ejemplo que pone. A mi juicio, su aporte puede ser importante, precisamente porque apela a una precisión y especificación que puede ser muy útil para orientarse en situaciones y acciones concretas. Enfatiza la ética, y su perspectiva coincide en mucho, a mi juicio, con una ética de la liberación. Quizás encontramos el problema, tomando en cuenta los diversos aportes, de que en un Ibáñez, por ejemplo, encontramos amplio debate y cuestionamientos al saber y al discurso psicológico, pero poco, en realidad, relativo a como trabajar con la gente y como posicionarse. En Prilleltensky, al contrario, encontramos muchos lineamientos prácticos, pero poco que ponga en tensión al conocimiento, o al discurso, psicológico (me refiero al material que hemos leído). Aquí puede irrumpir con fuerza, creo, un Martin Baro con su idea de un conocimiento y una práctica situada, historizada, en el sentido de vincularse con y someterse al juicio de sectores organizados y sectores populares. Habría que examinar con cuidado, en este contexto, su concepto de un compromiso crítico y las tareas que esbozaba, en su momento, para una psicología liberadora.


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