Panoramas contextuales y mucho trabajo por hacer desde la “otra orilla”
Aileen Vargas Villalobos
Antes de asistir a la segunda sesión (mayo) y mientras leía los textos asignados venían a mi mente los comentarios del encuentro anterior de que lo que se hace desde la psicología no solo debe ser conducido por múltiples cuestionamientos que lleven a la reflexión constante de lo que se hace desde ¿qué me mueve a hacer lo que estoy haciendo? ¿Cuál es la finalidad que creo que conllevaría lo que hago?, ¿Hacia dónde dirijo lo que hago?, ¿Quién dice que lo que se está haciendo es beneficioso? o ¿Para quién creo que lo es?, ¿Por cuánto tiempo?, ¿Cómo?... Variados escenarios contextuales son los que se pintan en mi mente cuando recuerdo los aportes hechos en esa sesión en donde temas como la ética y el compromiso formaron parte de las preocupaciones expresadas por los y las participantes al hilar en cuestiones como el cientificismo y los Paradigmas ético morales en la psicología que se acuerpaban bajo el tema propuesto para estas dos primeros encuentros: “Pensar un mundo nuevo/pensar de nuevo el mundo: psicología y pensamiento crítico” temas como el
Tal y como lo decía Erick Salas en su comentario para la primera sesión: “desde la otra orilla debemos ser capaces de ver más allá de ésta nuestra orilla, y no concebirla como un pedazo de tierra exento de las trampas propias de la literalidad acrítica (incapacidad de análisis)”… Precisamente es esa inquietud, esa búsqueda e incomodidad constante la que debe llevarnos a reconocer que sobre todo los que tenemos pretensiones de observar y actuar desde “otra orilla” estamos llamados a considerar múltiples aristas en nuestras reflexiones. Este ejercicio no debe constituirse como simple separación (esa- la otra orilla) y debe pasar, también, por una revisión de los discursos y tendencias que han inspirado los abordajes con pretensiones de ser diferentes a las que se han perfilado en los últimos años.
¿Dónde nos movemos?
La duda de lo preconstruido debe estar presente con el fin de procurar nuevos abordajes y espacios de criticidad con respecto a los procesos. Como ejemplo menciono el documental Psiquiatría: industria de la muerte que constituye una tajante crítica a los mecanismos iniciados “en nombre de la ciencia” en la búsqueda de desarrollar comprensiones de las “enfermedades mentales” o los múltiples ejemplos de cómo las guerras mundiales se constituyeron en espacios para “conocer” al ser humano: mental, anatómica y fisiológicamente al implementar mecanismos de tortura o dolor. Con estas bases de “desarrollo científico” nos incorporamos a también a contextos donde impera el discurso médico: Una compañera mencionaba la persistencia de la legitimidad del discurso médico en temas como la neurociencia, lo imperante de los abordajes biológicos en temas como la fibromialgia, o a nivel más general, nos encontramos ante una supremacía especial de lo económico ante la injerencia de los organismos financieros no solo en cuanto al perfilamiento de países sino en las discusiones de fallos de modelos capitalistas y nuevas formas de globalización como las que Dagmar incorporó en su comentario.
Al final del texto “La madre vaca” Marvin Harris a abogar no por la preocupación que conlleva para los economistas de occidente poder realizar cambios en modos de producción de la India (al dejar de lado el tabú que impide el sacrificio de vacas) sino en intentar posicionarse desde otras perspectivas para comprender y desde ahí actuar, tomando en cuenta al otro (no visto como simple antípoda sino como complementario en el conocer y conocerse). Debemos pasar de un cúmulo de conocimientos y abordajes teóricos de “lo que es” a lo que implica llegar a impactar mediante la práctica.
Contradicciones, “avances” científicos que no toman en cuenta el dolor humano, legitimidad e imposición de discursos, resguardo político, estrategias militares, fragmentación, individualización son parte del panorama en que nos movemos. Esta visión retrospectiva debe acompañarse de lo prospectivo por lo que cabe preguntarse ¿cómo lo que hacemos y hemos hecho impacta e impactará a los demás? Nos encontramos, así ante dilemas éticos, epistemológicos, filosóficos, económicos.
Observarse y actuar
Por otra parte, con el riesgo también de caer en “ingenuidades peligrosas” se hace necesario trascender lo puramente “acumulativo” en la producción del conocimiento para que la disciplina llegue a convertirse en una disciplina crítica, autocrítica y constantemente reflexiva. Por ello, hasta ahora se ha puesto en evidencia que lo que uno de los múltiples aspectos que nos convocan son el interés por la reflexión continua que desemboque en nuevos horizontes ante las transformaciones contextuales. Nuestra labor debería constituirse en un observarse a sí mismo observando pero sobre todo debe complementarse con un observando a si mismo actuando en un espacio convulso y muchas veces de actuación compleja.
Efectivamente, mundos estructurados divinamente impiden la reformulación y el aprendizaje desde la praxis, de ahí las ingenuidades peligrosas, las cuales se asientan sobre discursos bastante cómodos para quienes los emiten, e implican un inexistente cuestionamiento de sí, y por ende, cero oídos para "el otro".
ResponderEliminarPor cierto, hago señalamiento, no es Erick Salas, es Erick Garita :)